25-01-2010
Ciberespías que escudriñan los correos electrónicos de sus enemigos. Que se infiltran en redes vitales para la seguridad mundial. El caso Google ha puesto en el ojo del huracán la batalla de espionaje que China y Estados Unidos libran en la Red. Pues bien, España, aunque está lejos de los niveles de tensión que respiran las dos potencias, no vive ajena a los intentos de ciberespionaje.
Según ha podido saber EL PAÍS, en 2009 se produjeron más de 40 incidentes "graves" en instituciones y organismos clave españoles. Las fuentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que confirman esas más de 40 intervenciones, no facilitan información sobre la procedencia de los ataques. Pero esta es la primera vez que los servicios de inteligencia españoles admiten haber intervenido ante este tipo de acciones.
No todos los ataques fueron casos tan notorios como el de Javier Solana, cuyo ordenador fue penetrado por servicios de inteligencia de "una gran potencia" cuando aún era representante de la política exterior y de seguridad europea. Entonces quedó claro que, hoy en día, nadie está a salvo de los ciberespías. Ningún ministerio en España lo está. Ni siquiera el propio CNI. Según reconoce una fuente de este centro, el año pasado se produjeron cuatro ataques directos contra los servicios de inteligencia españoles: dos contra el CNI y dos contra el Centro Criptográfico Nacional (CCN), el órgano que garantiza la seguridad de las tecnologías de la información en la Administración y que depende del propio CNI.
La batalla de los servicios de inteligencia, aquí, también se libra en la Red. James Bond se ha vestido de hacker y ha sustituido los artilugios espectaculares por avanzadas nociones en programación. Se ha puesto a enviar códigos maliciosos para penetrar en los ordenadores del enemigo. Estamos en la era de los duelos de hackers de élite, frente a frente.
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