18-01-2010
En los últimos años se ha consolidado en Internet una economía sumergida que en 2010 continuará moviendo decenas de miles de euros gracias a la difusión del malware.
Tanto se han profesionalizado los ciberdelincuentes que organizan y manejan bazares ilegales y donde parte de sus beneficios los invierten en mejorar sus infraestructuras y técnicas de ataque.
Los datos que maneja el laboratorio de G Data muestran que este año se sofisticarán dos de sus herramientas clásicas, los rootkits (aplicaciones para controlar los sistemas afectados de forma remota), cada vez más complejos y difíciles de detectar; y el phising, que irá poco a poco dejando de ser masivo para adaptarse en fondo y forma a su víctima (se conoce como “spear phising"): estafas dirigidas a los empleados de una determinada empresa u organización, sólo a un determinado departamento, o incluso a personas concretas a partir de, por ejemplo, la información obtenida en las redes sociales en las que participa.
Leer noticia completa en diario TI