23-12-2009
"Estoy en Londres de viaje. Me han robado a punta de pistola. Me he quedado sin dinero, sin teléfono y sin forma de volver a Estados Unidos. Por favor, enviadme 950 dólares a la cuenta bancaria que adjunto en este mensaje".
Cuando decenas de amigos en Facebook de la concejal Diane Smock recibieron hace unos meses un mensaje como ése, se pusieron en contacto con ella preguntándole dónde se estaba alojando y si no sería mejor mandarle un cheque a su hotel. Smock, sin embargo, no estaba en Londres. En su casa de Greenville, en Carolina del Sur, ignoraba que un hacker había secuestrado su cuenta de Facebook. Posteriormente desactivó su cuenta y contactó con los medios locales para contar su historia. Resultó ser parte de una inmensa oleada de fraudes que se han propagado por Facebook en el pasado año.
Los timadores han encontrado en Facebook y otras redes sociales el medio ideal para el engaño del siglo XXI. Se trata de portales que ofrecen información suculenta: datos familiares, gustos, redes de amigos y fotos. Incluso se puede copiar la forma de escribir del dueño del perfil. De ese modo, timos como el del robo en Londres se han multiplicado en mensajes privados y conversaciones de chat. Y han servido para pedir dinero y difundir virus.
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